
El reciente nombramiento de José Ricardo Trujillo Tobar como gerente general de Interaseo S.A. E.S.P. ha despertado un profundo malestar entre trabajadores, exdirectivos y conocedores del sector de aseo en la capital tolimense.
Fuentes internas de la compañía, que pidieron mantener su identidad bajo reserva para evitar represalias, aseguran que el nombramiento es parte de un plan calculado para abrirle paso a una empresa privada que desde hace meses busca tomar el control del millonario negocio del aseo en la ciudad.
“Esto no es una simple rotación de gerencia —dijo una fuente cercana al proceso—. Detrás hay una movida que busca reconfigurar todo el mapa del servicio de aseo. Interaseo es solo el primer obstáculo a remover”.
José Ricardo Trujillo no es un desconocido. Fue socio fundador de la cuestionada firma Igniko S.A.S. E.S.P., una empresa de reciente creación que ha intentado, sin éxito, entrar a operar el servicio de aseo en Ibagué.
Pese a su retiro formal de la compañía, varias fuentes consultadas coinciden en que su llegada a Interaseo reaviva sospechas de un posible conflicto de intereses y de una estrategia cuidadosamente planeada para desmantelar la actual estructura del servicio público.
“Igniko no tiene flota propia, no tiene respaldo financiero sólido y aun así ha estado tocando puertas en todos los niveles de poder para quedarse con la operación. Nombrar a su exsocio en Interaseo no es casualidad”, comentó un exdirectivo del sector, que conoce los movimientos internos.
La jugada no termina con el cambio de gerente. El verdadero propósito sería debilitar a Interaseo y desplazar a Ibagué Limpia, la empresa supervisora del contrato de aseo en la ciudad, para dejar el terreno libre a nuevos operadores privados con intereses políticos.
“Es un plan por etapas —afirmó otra fuente del sector—. Primero cambian la cabeza de Interaseo, luego deslegitiman la gestión de Ibagué Limpia y, finalmente, presentan a Igniko como la solución milagrosa. Pero en realidad lo que buscan es el control total del negocio”.
La operación del aseo en Ibagué mueve anualmente miles de millones de pesos. Su eventual privatización o transferencia a un nuevo operador significaría una reconfiguración del poder económico y político en la ciudad.
En los círculos locales se habla de un triángulo de poder que, al parecer, estaría detrás del nombramiento: el exalcalde de Ibagué Jorge Tulio Rodríguez, el congresista Carlos Edward Osorio, y un reconocido empresario de medios radiales de la ciudad.
Fuentes cercanas a estas personas sostienen que los tres comparten intereses en sectores empresariales vinculados a la prestación de servicios públicos.
“Aquí no se mueve nada sin acuerdos políticos. Esta jugada es el típico ejemplo de cómo la burocracia se convierte en negocio”, dijo un exasesor que participó en la estructuración del contrato actual de aseo.
Dentro de Interaseo el ambiente es tenso. Hay preocupación entre el personal técnico y operativo, especialmente por el futuro laboral y por la estabilidad de la operación.
En Ibagué Limpia, la empresa que supervisa el contrato, el panorama tampoco es alentador. Una fuente interna reveló que ya se habla de posibles recortes, cambios en la supervisión y presión para que la entidad pierda margen de maniobra.
“Quieren quitarle los dientes a la supervisora para luego decir que no cumple funciones. Es el libreto de siempre: debilitan al que estorba, para justificar el cambio”, sostuvo otra fuente de nivel directivo.
Si las versiones que circulan se confirman, la principal afectada sería la ciudadanía, que podría ver deteriorado el servicio y un alza en las tarifas.
“Cambiar lo que funciona por cálculos políticos es irresponsable”, aseguró un experto en servicios públicos domiciliarios consultado.
Lo cierto es que la llegada de José Ricardo Trujillo a Interaseo ha abierto una grieta que va mucho más allá de los escritorios.
Es una pugna por el poder, por los contratos, y por el control de un servicio que, aunque esencial, históricamente ha sido utilizado como botín político.
¿Quién realmente está detrás de la designación del nuevo gerente de Interaseo?
¿Qué papel jugarán las autoridades de control ante un posible conflicto de intereses?
¿Por qué una empresa sin músculo financiero ni experiencia quiere operar el servicio de aseo de una ciudad de casi 600.000 habitantes?
Por ahora, ninguna entidad ha anunciado investigaciones formales. Pero el silencio institucional contrasta con el ruido político que ya retumba con eco en cada rincón de la ciudad.
“En Ibagué todos saben quién mueve los hilos. Lo difícil es que alguien se atreva a cortarlos”, concluyó otra fuente allegada a la clase política.
En definitiva, la designación de Trujillo Tobar no solo abre un nuevo capítulo en la historia de Interaseo. También deja al descubierto la eterna disputa entre lo público y lo privado, entre el deber institucional y el apetito de poder.
Una historia que, como la basura, si no se maneja bien, termina por desbordarse. Una historia que, como la basura, si no se maneja bien, termina por desbordarse y untando a todo el mundo.
